DOI:10.3232/SJSS.2014.V4.N3.05

Avances en conservación de suelos: retos para el futuro

Ildefons Pla

Resumen

La creciente influencia humana sobre los suelos a menudo resulta en procesos generalizados de degradación de tierras y suelos. Los procesos de degradación de suelos y aguas están estrechamente relacionados, ya que las alteraciones desfavorables de los procesos hidrológicos afectan los regímenes hídricos del suelo. En los últimos 15-20 años ha habido un interés creciente por el cambio climático inducido por el hombre, asociado al incremento de la concentración en la atmósfera de los gases invernadero. La mayoría de los problemas presentes y futuros debidos a la degradación de tierras y suelos, suministros de agua y desastres naturales se atribuyen principalmente a estos cambios climáticos. En relación a ello, ha habido un cambio en los enfoques de los estudios e investigaciones sobre conservación de suelos y aguas, que aumentaron desde finales de la década de los sesenta. En ellos se observa un gran cambio con respecto a enfoques previos centrados en estudios más estáticos de las características del recurso suelo, principalmente dedicados a clasificación y cartografía de suelos, y también a evaluación de tierras en relación a usos agrícolas y otros. Esta situación se vio propiciada por las crecientes evidencias de la degradación global de tierras, suelos y aguas, y sus efectos sobre la producción alimenticia y el medio ambiente. Se prestó especial atención a los procesos de degradación de suelos y aguas relacionados con su uso y manejo con fines agrícolas. Estos esfuerzos llevaron al desarrollo de modelos y sistemas de evaluación que utilizaban fundamentalmente aproximaciones empíricas, cuyas limitaciones para un uso generalizado se demostraron posteriormente. Al mismo tiempo se produjo un incremento en el número de organizaciones, convenciones, congresos y conferencias asociadas con este interés renovado por la conservación de suelos y aguas. El proyecto GLASOD (valoración global de la degradación de suelos inducida por el hombre) demostró la escasez, el difícil acceso y la poca calidad de la información básica, la cual se requiere para una planificación adecuada y una aplicación eficaz de las prácticas para prevenir dicha degradación. En los programas y congresos más recientes a nivel internacional y regional a menudo se están reinterpretando y realizando distintos procesamientos o representaciones de información previa, utilizando terminología “nueva”. En otros casos, se ha generado nueva información nueva mediante deducciones indirectas o por control remoto, sin la suficiente validación de terreno. La disminución de fondos públicos o privados para realizar estudios interdisciplinarios integrados y la obligación de publicar rápidamente trabajos de investigación ha dado lugar a un trato muy especializado y aislado de los diferentes aspectos de la degradación de las funciones del suelo, lo cual suele derivar en una sobre-simplificación, en errores e incluso en contradicciones en las estrategias propuestas para el control de su degradación. En la actualidad hemos llegado casi a un estancamiento en la investigación sobre conservación de suelos: se han introducido nuevos términos (calidad del suelo, desertificación, erosión por laboreo) y clichés (“secuestro de carbono”, “no laboreo”), que derivan de diferentes intereses y suelen ser aproximaciones muy empíricas sin suficiente base científica. No obstante, atraen la atención de los programas de actuación de organizaciones y proporcionan financiación para la investigación en conservación de suelos y aguas y, en consecuencia, muchas de las actividades de investigación de los últimos veinte años se han concentrado en estos temas. Por desgracia, estas aproximaciones son muy poco exactas y son insuficientes para desarrollar políticas adecuadas para el uso y manejo del territorio. Se concluye que, debido a que el clima, el suelo y las condiciones socioeconómicas difieren enormemente de unos lugares a otros, y al hecho de que están en continuo cambio, es imposible establecer preceptos universales simples relacionados con las prácticas de manejo sostenible del suelo para la producción de cultivos y la protección del medio ambiente, y para ayudar a mitigar el efecto invernadero mediante el “secuestro de carbono” en los suelos. La selección adecuada de estas prácticas sostenibles debe estar basada en investigaciones con una visión amplia sobre conservación de suelos, donde todos los componentes del sistema y sus interacciones sean consideradas y entendidas con una aproximación previsora para asegurar que las ganancias a corto plazo en un aspecto o lugar no induzcan pérdidas a largo plazo en otros aspectos u otras zonas. Hay que enfocar la investigación hacia una mayor comprensión de los procesos y reacciones en los suelos en relación con el reciclado químico y el balance de agua a lo largo de un rango de escalas espaciales y termporales, con el doble objetivo de mejorar la producción de los cultivos y la protección del medio ambiente. Sólo se podrán encontrar soluciones duraderas mediante el reconocimiento de la complejidad de los problemas por investigadores entrenados adecuadamente en ciencia del suelo e hidrología, que puedan desarrollar estrategias apropiadas. 
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